Como casi todo el mundo que conozco, permanezco pegado a cualquier noticia que me llegue. Desde casa, como nos han pedido, permanezco leyendo noticias y devorando información. Me recuerda al tema futbolístico. Todos sabemos de esta enfermedad y todos tenemos la solución. Realmente, lo verdaderamente importante es que nos digan qué tenemos que hacer aquellos que deben saberlo. Por días, me informan que la situación se va controlando. Hablan de cientos de muertos y miles de contagiados diariamente, pero la situación se estabiliza. Y eso nos sirve de bálsamo. La situación se estabiliza y nosotros nos desestabilizamos. Pienso en la gente que ha perdido sus empleos y me pregunto si podrán alimentarse en las semanas que vienen. ¡Alimentarse! No pienso en otra cosa. Será pasajero; claro que será pasajero, porque de lo contrario sería un final pospuesto y la agonía sería de novela.
Y ya llegará el día de «a la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo y decir que pues vivimos, anunciamos algo nuevo». Mientras tanto, dejemos para mañana el pensar qué hemos hecho mal. Más que nada para volver a equivocarnos.