Asomado a mis horizontes tengo el privilegio de poder observar, en estos tiempos de confinamiento, la maravillosa aventura de sentirse libre. Me refiero a la cantidad de aves que cruzan el Estrecho de Gibraltar. Cientos de años haciendo el camino de vuelta, o de ida, según se vea, con innumerables riesgos, pero con el extraordinario premio del sentido de la vida. La vida de estas aves. Es maravilloso el espectáculo. Libres, en vuelos sin fronteras y por caminos sin marcas a simple vista. Dependiendo de los vientos, cruzan esta estrecha franja de mar camino de un mundo que les proporcione la posibilidad de perpetuarse en el tiempo.
La lista, aunque parezca amplia, es reducida. Da gusto ver la libertad de movimientos de esta incesante muestra de vida, aunque sea a cientos de metros sobre la tierra.
Tengo un biólogo de guardia, apasionado de este mundo, que me orienta e informa de ello. Me gustaría tener ese conocimiento y también, por qué no, esa ganas de trasmitirlo y estudiarlo.
Transcribo literalmente la información que me ha dado.
» Las especies que he visto (desde mi encierro), a bote pronto son:
Milano Negro, Abejero Europeo, Águila calzada, Águila culebrera, Gavilán, Alcaudón Común, Abejaruco, Golondrina Común, Golondrina Dáurica, Collalba Rubia, Jilgueros, Verderones, Avión común…»
Añade aun alguna información más:
«Entre las marinas se ven, todavía, desde casa:
Alcatraz Atlántico, Charrán Patinegro, Zarapoto Trinador y me pareció ver un Charrán Bengalí…»
Termina con una pincelada.»También se están viendo (y sobre todo escuchando) en nuestro barrio, cada vez más abundantes Balbues Naranjeros. No es migrador, pero es norteafricano (No lo hay en la península ibérica) y tiene un canto vigoroso y bonito.
Él ve todo eso donde yo sólo veía mar y alguna que otra ave. Sin más. Es cierto que las grandes migraciones de Milanos si las apreciaba. El resto…
¿No os pasa lo mismo? Sólo miramos el frente y como mucho a un par de metros de nuestras narices. En estos días de parón obligatorio (de otra manera sería imposible que lo hiciéramos) no estaría mal darnos cuenta de la vida que obviamos. Aun estamos a tiempo de salvar la vida. La nuestra y la del resto de seres vivos. No es una proclama, es una necesidad.
Domingo, 5 de agosto de 2020. España-Ceuta-África.
El día siguiente al»parte», recibo una nueva información al respecto:
«Un buen número de Buitres Leonados en paso, cruzaron ayer». Y un apunte más: «Un alimoche».
Sólo son datos. Datos que antes no eran más que eso, datos, para mí. ¿Deberíamos conocer mejor estos movimientos a nivel general? Creo que hemos estado viviendo de espaldas a estos movimientos, al menos a la mayoría de nosotros. Ya es hora de conocer y usar ese conocimiento para conservar. Al menos lo que nos queda. Se puede, creo.