Menorca, otra forma de ver el mar.

Domingo, 7 de agosto de 2011
VUELTA A MENORCA EN KAYAK
Cinco días de navegación, más de 170 kms recorridos.
Con la inestimable colaboración de la Fundació Balearia, el club Albatrros Kayak de Ceuta tiene por objeto, entre otros, promocionar el deporte y sus valores y se presta activamente a cualquier evento que pueda servir para dar a conocer el trabajo de asociaciones, con un alto valor social y sin ánimo de lucro, a los diferentes ámbitos de la sociedad.
El mar te hace ser solidario.
Aeropuerto de Menorca…Miguel, Angel y Juanma pierden el equipaje.
En el aeropuerto de Maó tenemos, a modo de recepción, a la empresa Doral Autos para realizar el transfer a San Juan. Tienen que esperarnos un buen tiempo mientras realizamos los trámites para recuperar las maletas perdidas.
Tras un montón de llamadas, recibimos la noticia de que las maletas han aparecido. Están en el aeropuerto y es imposible hacérnoslas llegar esa misma tarde. Hemos perdido horas de navegación y no queremos que se pierda también parte de la navegación del día siguiente. Deciden ir personalmente a por las maletas al aeropuerto y no esperar a que nos las traigan. Van en taxi y ocho horas después de arribar a la isla tenemos todo el equipaje con nosotros. Podemos cenar y dormir tranquilos.
SEGUNDO DÍA.- ( Primero de navegación)
La empresa que nos alquiló los kayaks nos traslada hasta Ciutadella. Vamos con parte de los kayaks que utilizaremos en la travesía. El resto está en el puerto, esperando nuestra llegada.
Nos adjudicamos los kayaks y los estibamos. El contacto con el mar será a través de una rampa. Son las 10:30 de la mañana y por fin mojamos los kayaks. Comienza la navegación.
Hemos decidido salir desde Ciutadella en dirección O/E después de haber estudiado a fondo las previsiones meteorológicas. Haremos primero la zona sur de la isla y esperamos que cuando lleguemos al Norte cambien las condiciones que ahora mismo hacen imposible la navegación por allí.
El viento es favorable y la navegación se hace fácil. Comprobamos que algunos timones no van bien y en algún que otro kayak (Charly) ni siquiera existen. Cosas de alquilar…
El viento NE va subiendo tal como avanza la mañana. Es tan favorable que recorremos mucha distancia sin apenas hacer esfuerzos; todo ello a pesar de que llevamos los kayaks realmente cargados. Rotomod nos ha sorprendido gratamente en este inicio de travesía. Navegan bien cargados y con viento favorable. Ya veremos más adelante como se comportan si las condiciones cambian.
A pesar de la alta velocidad de crucero, nos vamos parando por todo aquello que aparenta arenal. Seguimos indicaciones de José Ismael (3ª travesía a Menorca que realiza) para ir organizando las paradas y el tiempo de las mismas. Realizamos el paso por Cala Santandría, Calablanca y Faro de Artrux. Éste faro lo veremos bastantes horas durante la navegación, sirviendo de referente en la misma (nada mejor para un faro, ¿verdad?). La siguiente cala que vemos en la travesía es En Bosch. El rumbo continua en dirección a la Cala Son Xoriguer. A nuestro arribo, se nos acerca «alguien» parecido a un socorrista para indicarnos que la zona no es apta para ser ocupada por este tipo de embarcaciones. Nos señala una zona de boyas y, sin desacato alguno, nos dirigimos a ella. Nos damos el baño preceptivo en el lugar indicado. El agua en Menorca, al menos en esta fecha, está a una temperatura ideal.
Paramos a comer en el arenal de Son Saura. Hay apetito y aprovechamos que estamos todos juntos para comentar el viaje. Hasta ahora todo es positivo. No podemos pedir más.
El reposo precede al próximo tramo de navegación, tramo que nos acerca hasta Cala En Turquet. El agua color turquesa nos deja embelesados. Recuerda a aguas remotas y sin embargo están aquí mismo. Maravilloso. Como no, se apetece el baño y no lo dudamos. Algunos tienen el buceo como segunda actividad más solicitada en esta travesía.
Se acerca el atardecer y llegamos a Cala Macarella. Hay chiringuito en primera línea de playa. Chiringuito «Cafetería bar Susy», así se llama. El chiringo tiene servicio de duchas. Bueno, más que servicio, lo que tiene es negocio de duchas. A euro el minuto nos parece eso, un negocio. De todas formas, nos viene bien. Nos da alivio y bienestar. Aseados nos ponemos manos a la obra. Caen las primeras cervezas, frias y grandes, de esas que te provocan hipo en el primer buche. Cenamos opulentemente a base de platos combinados. El precio es bastante asequible y el trato agradable. Es un negocio familiar. Se acaba la cena y decidimos entrar en contacto con un digestivo de la tierra. La Pumada. Es una mezcla de granizada de limón y ginebra de la Isla. En este caso la ginebra era Voriguer. La Pumada nos va a perseguir por todos aquellos lugares habitados donde paramos para cenar. Con el final de la cena nos dirigimos a nuestro lugar de pernocta. Apenas 50 metros separan el chiringo del tinglado que hemos montado para dormir. Kayaks, toldos, colchones de playa de última generación…
Un buen día, un buen comienzo.
TERCER DÍA.- (Segundo de navegación)
La salida, tras recoger bártulos y tomar algo, es a las 10:30 (otra vez). La navegación nos lleva hasta Cala Galdana. Hemos dejado atrás calas en nuestra ruta, algunas de ellas con cuevas que fueron creadas y ocupadas por comunidades Hippyes que habitaron esta zona en los años 70/80. Cuevas con puertas y ventanas horadadas sabe Dios con que herramientas. Normalmente esas cuevas ocupan lugares con agua dulce y arenales increibles. Tal vez se dieron buena vida, sí. Ese tipo de «construcciones» las solemos ver en la zona sur de la isla. En el puerto deportivo observamos, casualidades de la vida, un velero precioso que se llama «Albatros», como nuestro Club de Kayak. Es un buen presagio, intuyo, deseo.
Nos acercamos a Cala Mitjana. Exacto! ahí también hay parada y baño. Dejamos los kayaks atados en un extremo del arenal e iniciamos una nueva inmersión en aguas de ensueño.
Tras en el nuevo baño y descanso (solo nos falta masaje) retomamos rumbo para llegar hasta Cala Trebalúguer. Cierto, buena imaginación…volvermos a zambullirnos, picar algo y darnos un paseo para estirar piernas. Todo el Sur es un constante encuentro con arenales, uno tras otro, de manera discontinua. Hay que aprovechar la buena climatología y la tranquilidad que nos da el viento favorable para llevar, de alguna manera, una hoja de ruta para conseguir terminar la travesía en el tiempo que necesitamos. Contamos con ello para intentar no dejar de ver todo aquello que merece la pena…y más.
Embarcamos de nuevo y en ruta dejamos atrás Cala Escorxada. Esta vez obviamos la parada porque aun vamos mojados de la cala anterior y no es plan de arrugarse en demasía. Es inmenso el arenal y, esta vez, sin discontinuidad. Tras Escorxada pasamos por el arenal de Binigauts y nos acercamos a Sant Tomás. Si has seguido detenidamente lo escrito te habrás dado cuenta que es el mismo lugar al que llegamos el primer día, tras aterrizar en la Isla. Ahí fue donde dormimos, cenamos y ahora, por motivos de planificación y en busca de nuevos timones, nos toca comer. Decidimos hacerlo en el mismo chiringuito (speed) en el que cenamos porque nos pareció de buen precio y servicio. El desembarco en Sant Tomás no tiene nada que ver con desembarcos anteriores. Nos vemos obligados a hacerlo en una zona con piedras de tamaño mediano que dificultan el poner los pies en tierra. Hemos hecho 14.5 Kms desde la última parada y tras la comida nos volvemos algo holgazanes. Nada que discutir. Antes de tumbarnos, algunos, vamos al supermercado para aprovisionarnos, otros van en busca de un banco de piedra en el pueblo para alejarse de la arena y así romper con lo cotidiano y el resto busca refugio en la sombra que proyecta el baluarte de los socorristas de la playa. Toman posesión del mismo, casi. Reincorporados al mundo, continuamos la travesía como hasta ahora, en el Sur y dirección O/E. Así pues, vamos dejando la costa a babor, siempre navengando en paralelo a la misma. Dejamos atrás una ristra de arenales, Son Bou, Llucalari, Sant Llorenç, En Porter y Calascoves, con alguna que otra parada. Por fín conseguimos llegar a Cala des Canutells. Parada y fonda para acabar con una jornada llena de millas marinas de navegación, eso sí, salpicadas con baños, minutos de asueto y comidas varias. Sin abusar, sin distracción.
El arenal de Des Canutells está sembrado por toneladas de Posidonias, como otros muchos arenales de la Isla. Me comenta Angel que las Posidonias están donde hay agua limpia y sana, unicamente. Sólo con el color del agua y la nula presencia de plásticos y detritus durante las horas de navegación se deja entrever el cuidado que se le da a la naturaleza en estos lares. Tras el descanso obervamos algunos tambuchos con agua. La estanqueidad está fallando y eso no es buena señal. Un kayak inundado se vuelve inestable y pesado y lo que es peor si cabe, si se moja la ropa de acampada y de vestir…malo.
Aparecen las hordas de mosquitos entrenados y organizados para el ataque. Venimos preparados para ello. Nos impregnamos en líquidos que anuncian protección. Algún que otro mosquito esquiva las defensas y por la mañana vemos los efectos. Pocos daños, eso sí. La noche será húmeda y por la mañana lo ratificamos. Montamos la cena en un pantalán de hormigón pegado a la pequeña cala que sirve de acceso a los habitantes del pueblo hasta sus barcos de pesca. La charla sobre la jornada se alarga con la ayuda de un vasodilatador, como cada noche desde que empezamos la aventura. Pasado un buen rato nos encomendamos a Morfeo. Cala Canutells nos brinda su arenal para descansar.
CUARTO DÍA.- (Tercero de navegación)
Nos reincorporamos a la navegación temprano. Hemos recogido y nos hemos lanzado al mar nuevamente tras un pequeño desayuno, como jornadas anteriores. Son desayunos previos, porque siempre terminamos tomando algo antes del medio día para enfrentarnos con fuerzas suficientes a la tira de millas que hacemos a diario. Hoy también seguimos con la misma inercia de días anteriores. Calas y más calas a nuestro paso. Esta vez son Binidalli, Biniparratx, Binissafúller, Binibequer y Biniancolla. Desde bien lejos venimos observando la presencia de un faro. Es el faro de La Isla del Aire. Bueno, pues ya estamos ahí, en el faro. Paramos en el arenal de Punta Prima donde tomamos un aperitivo, descansamos y hacemos unas fotos. Estamos frente al faro. Ni que decir tiene, la belleza sigue cubriendo el paisaje.
En medio de ese entorno maravilloso, que no nos abandona, dirigimos nuestros kayaks hasta Cala Alcafar con viento del NE de entre 10/12 nudos, o sea, viento menos favorable pero aun llevadero.
Nos plantamos en Xuroy donde realizamos otra parada reponedora. Es la mejor manera de hacer largas travesías. Descansar, comer, remar.
Jose Ismael está buscando llegar hasta Cala San Rafael. Es una cala especial en cuanto la vemos. De entrada, el acceso no es el típico de estas calas. Se asemeja a una desembocadura mas que nada. Entramos en la estrecha lengua de agua y lo que nos encontramos es mas estrechez y altura de rocas. Metemos nuestros kayaks hasta que se acaba el mar y nos damos unos baños en un agua cristalina como hacía tiempo no veía. Como la altura de las rocas y la profundidad lo permiten, se ven saltos desde varios metros. Pasamos un buen rato en San Rafael, sobre todo de bienestar. Ahora tomamos la dirección de Maó (Mahon) la población más importante de la Isla, junto a Ciutadella. Para cruzar la bahía de Maó es necesario tomar una serie de precauciones, sobre todo a la caida del Sol, que es cuando una gran cantidad de barcos (de recreo) vuelven a puerto. Son muchos. Así pues, cruzamos bien agrupados para que se nos divise con nitidez hasta que alcanzamos el otro lado de la bahía y nos dirigimos al Lazareto. El Lazareto es un complejo propiedad del Ministerio de Sanidad que sirvió en su tiempo de acogida para personas con tuberculosis, lepra y enfermedades infecciosas. Se puso en funcionamiento en 1.817 siendo utilizado en la actualidad como alojamiento para el personal del Ministerio aunque existe cierto litigio entre el gobierno Balear y el Ministerio de Sanidad para que pueda ser gestionado y/o utilizado por el gobierno autonómico.
Además del Lazareto, vemos la fotaleza de Isabel II o tambien llamada de La Mola, conocida así por encontrarse en la península del mismo nombre. Es un complejo militar que se quedó anticuado antes de su finalización y que nunca fue atacado. Disponía de un cañón con 40 Kms de alcance. Hemos perdido bastante tiempo navegando en la zona y la noche nos acecha por lo que debemos continuar la navegación sin dilación. Al girar el cabo, al que algunos navegantes llaman de los naufragios, nos topamos con marejada y olas sueltas de aproximadamente metro y medio o dos metros. Las olas nos sobrepasan, tocan el acantilado y rebotan volviendo en nuestra busca. Se vuelven complicadas porque se esparcen como racimos y nos envuelven por todos lados. Así pues, sin ser tiempo muy malo, decidimos poner una marcha más para intentar llegar con luz suficiente a nuestro lugar de destino para pasar la noche.
Cala Sa Mesquida es el destino. Allí arribamos con las últimas luces del día, suficientes para montar el campamento. Casi nos pilla el telón bajado esta vez. Cenamos ayudados de linternas para ver al menos qué comemos y charlamos del viaje. Otra vez repasamos la previsión del tiempo. Estamos camino del Norte y ahí el mal tiempo puede traer serios problemas.
QUINTO DÍA.- (Cuarto de navegación)
Amanecemos en Sa Mesquida. El tiempo, en lo referente el viento, parece bueno aunque el ambiente trae olor a agua. La lluvia se huele si la dirección del viento va en tu busca. Además, por si había dudas, el cielo presenta a lo lejos un color oscuro muy característico. Por si fuera poco, nos parece oir de fondo el sonido de alguna tormenta. Había previsión de lluvia pero no a estas horas. Parece que se va a adelantar. Parece y se adelanta. Deja de llover por un instante y decidimos poner en el agua a la expedición. No habiamos hecho mil metros cuando sale, delante nuestra, un rayo culebrero del cielo rasgándolo por completo que se introduce en las entrañas del mar. Al rayo le acompaña un sonido atronador inmediato. No han pasado ni dos segundos. Lo siguiente sucede de forma automática. Casi sin palabras todos viramos hacia tierra como llevados por el demonio. La tormenta es letal para el kayakista. Nos refugiamos en una cala pedregosa hasta que acaba el espectáculo. Una vez acabado todo, volvemos a navegar camino de la costa Norte. Paramos en Es Grau para hacer el desayuno de verdad y ver la albufera. Desayunamos en una bar con una terraza que está a un par de metros del mar en línea recta. El agua está como si fuera una piscina porque está todo protegido en el interior de la cala. No tenemos ningún recato en ponernos hasta los topes. Aprovechamos que el pueblo tiene supermercado para reponer víveres. Además del super, hay una tienda de kayaks y artículos para la navegación de las mas completas que he visto en mucho tiempo. Paseamos un rato por la arena en busca de la albufera pero vemos que queda bastante lejana y desistimos del intento.
Nos ponemos nuevamente en marcha y nada más salir de la bahía vemos a lo lejos el Faro de Faváritx, nuestro destino mas cercano. Aproximarnos y hacerse la costa mas abrupta es una sola cosa. El desembarco es en una zona de rocas y piedras. Por vez primera en la travesía veo erizos de mar. Esto es la costa norte en gran parte. Sesión fotográfica en grupo para la posteridad y momento relajante, mirando la costa, desde el faro.
Ahora toca dirigirnos a un lugar, ya visitado por J. I., para comer. Se trata de Mongofre Nou y tiene un arenal de acorde con la isla. Hay una construcción en plena playa a modo de chiringuito que, según nos comenta J.I., es usado en la época estival por el propietario de la casa que se divisa en la loma. Bueno, es usado y mantenido. Por lo visto es visitado por invitados «muy importantes» ya que el acceso solo se puede hacer por mar y es muy fácil de controlar a los curiosos. La comida es genial. Sacamos de todo lo que llevamos, incluido cervezas frias, y damos buena cuenta de ello.
En la bahía hay mas de una decena de barcos de todo tipo y en alguno de ellos vemos como surgen fiestecillas de medio día, improvisadas y muy alegres, por lo visto. Mientras, nosotros a lo nuestro, o sea, tumbados para recuperar fuerzas y dejar nuestra huella en la cala. Aparecen algunas medusas.
Navegamos de nuevo en dirección al puerto de Addaia, dejando a un lado una isla del mismo nombre. Ahora toca un largo trayecto hasta Son Saura. Se hace eterno porque constantemente lo vemos a lo lejos pero parece que nunca llegaremos. Alguno rema enfervorecido al ritmo de los gritos de ánimo que otros le lanzan. El premio es una noche de alojamiento en hotel con cama caliente y ducha.
Así pues, la mitad del grupo pasará la noche en el hotel y la otra mitad guardará el decoro durmiendo en el arenal. Eso no impide que todos usemos la ducha de la habitación, independientemente de donde dormirán. Era una necesidad.
La cena la realizamos en un restaurante llamado Grill Park. Hemos reservado mesa y cuando llegamos ya la tenemos preparada. La cena es excesiva y cuesta digerirla. Vuelven los mosquitos pero no nos pillan por sorpresa. Ya estamos embadurnados.
SEXTO DÍA.- (Quinto de navegación)
Desayuno en Son Saura, algunos en el Buffet libre y otros en el arenal. Cosas que pasan.
El siguiente destino es Fornell , un precioso pueblecito con buenos restaurantes y tiendas para comprar productos hechos en las islas. La playa de desembarco es muy pequeña y tenemos que dejar los kayaks atados a una barandilla al estilo «oeste». Realizamos compras de todo tipo y llenamos los tambuchos nuevamente.
Una vez reanudada la marcha, buscamos el siguiente punto: Cabo de cavallleria. La «v» del nombre va con el mallorquin o con el menorquín, yo que sé. Ahora si que vemos la costa llena de enormes acantilados aunque todavía salpicada por contadas calas. Paramos a comer en una de ellas, Cala Pregonda, preciosa y con mucho barco de recreo fondeado. La comida la hacemos junto a una hermosa casa, protagonista por lo visto, de un programa de televisión, de esos que presentan su casa para que los televidentes sientan «sana envidia». Es cierto, es preciosa, pero no es la única casa bonita de la zona. Justo a su lado hay otra que parece mimetizada con la costa. Increible de ver.
Superada la comida, la dirección ahora es en busca de Cala Pilar. J.I. nos tiene preparada una grata sorpresa. El terreno arcilloso de la cala nos va a servir para darnos unos baños de barro que nos va a dejar la piel brillante y suave. Hemos perdido mucho tiempo y debemos darnos otra vez prisa para que no nos caiga la noche encima.
En el arenal de Des Bot levantamos el campamento y cenamos. Un día intenso nuevamente.
SÉPTIMO DÍA.- (Sexto de navegación).
De madrugada, un viento huracanado, repentino y fugaz, desmantela algún tinglado de los que tenemos montados. Esa noche habíamos hablado de la existencia de la alerta de Rissaga y el fenómeno meteorológico nos puso a todos un poco en alerta. No tiene nada que ver el viento con la Rissaga pero…total, que duró sólo unos segundos y de la Rissaga ni rastro. Como nos temíamos, para ser el último día de navegación tenía que aparecer el mal tiempo. Las previsiones así lo decían y así se cumpliría el pronóstico. Teniendo en cuenta la información, decidimos adelantar todo lo que se pudo la salida. El viento soplaba, de SO y necesitábamos ir muy pegados a costa para evitar en lo posible que nos diera de cara. Llegamos a Cala Morell sabiendo que quizá sea la última parada antes de llegar al destino, Ciutadella. El lugar es precioso y tiene un bar con terraza en la ladera que nos ofrece, a parte del café, unas vistas impresionantes del lugar. Salimos a las 12:15 costeando y notando como cada vez el viento se vuelve más fuerte.
Navengando así llegamos al Cabo Nati, el punto de inflexión de la jornada. El viento ya es bastante fuerte y sopla del NO. Así pues, nos viene de costado y de popa. Con olas de más de dos metros y el acantilado haciendo de frontón, la navegación se convierte en deporte de riesgo. Las olas rompen en nuestras popas y algunos kayaks sufren con la entrada de agua abundante en los tambuchos. A veces ni remamos, mas bien aguantamos el kayak para que la ola no nos vuelque. Sufrimos una toma de contacto con el agua pero se reincorpora inmediatamente al kayak. Somos gente con bastantes horas de navegación y de algo tiene que servir. Vemos por fin a babor la entrada a Ciutadella. Es complicado entrar porque al girar las olas nos vienen por estribor. Hay que remar ahora fuerte para dirigir el kayak. Por fin entramos al puerto y allí mismo nos enteramos que ha desaparecido un kayakista porque la Guardia Civil nos pregunta si falta alguno de los nuestros. Estamos todos, por suerte. Los que nos alquilaron los kayaks están esperando en el puerto. Nos comentan que han intentado ponerse en contacto con nosotros para evitar que navegáramos esa mañana. Demasiado tarde…se quedan algo perplejos cuando nos vieron aparecer.
Al poco tiempo, mientras recogíamos nuestras cosas, vemos como una zodiac acerca al puerto al kayakista desaparecido. Reina la alegría completa. El mal tiempo le hizo volcar y no pudo volver a subirse. Sus compañeros aun seguían buscándolo por el mar. Imagino el mal trago que estarán pasando.
Una vez devuelto el material alquilado, nos vamos al club nautico para comer e hidratarnos bien. Nos merecemos eso y mas. Se ha cumplido lo deseado. Hemos hecho la circunvalación de Menorca en cinco días y medio. No está mal.
Alquilamos un coche y volvemos para Maó. Vamos a pasar una noche tranquila. Comeremos caldereta de marisco y beberemos felices y tranquilos.
P.D. A mi amigo León: Siempre tiene que existir una Cala del Trueno…y quien te lo recuerde!